Repesca de merluzos
Se acabó lo que se daba, el grupo de clasificación para el mundial de Alemania 2006 echó el cierre con una decepcionante segunda plaza del combinado nacional, lo que nos da ¿derecho? a disputar una eliminatoria de repesca contra Eslovaquia.
Sin duda alguna, la situación resulta poco edificante, si miramos bien el potencial de las selecciones en liza en el grupo. Se han escrito miles de periódicos repartiendo a diestro y siniestro, clamando el cielo por la afrenta de quedar segundos en un grupo tan sencillo. Y no les falta razón, pero si sólo nos quedamos allí, cerrando los ojos a cosas que no queremos ver ni asumir, el destino de la roja va a ser cuando menos preocupante.
El principal problema de España es que hace años que no sabe a qué demonios juega. Nos creemos la Brasil europea, que podemos abrazarnos al talento de los jugadores para solventar los partidos, y esto NO ES ASÍ. España es una selección, duele decirlo, normalita tirando a buena, pero nada más. No existen cracks que desnivelen un partido por si solos, como puede ocurrir con Ronaldo, Ronaldinho, Zidane etc. Y a falta de cracks, es el equipo el que tiene que tomar protagonismo, teniendo claro qué tipo de esquema táctico se va a utilizar y aceptar lo que tenemos en el arsenal.
Muchos criticaron la selección de Clemente, (que a mi modo de ver inoportunamente saltó a la palestra con unas declaraciones en las que afirmaba la superioridad de sus muchachos frente a los actuales), pero con ella, teníamos claro qué es lo que éramos y hasta donde podíamos llegar: Un buen bloque, bien cubiertos atrás, mucha lucha y a cazar lo que se pudiera arriba.
Ahora creemos en los divos del balón cuando no tenemos suficiente calidad para ello. Si a todo este batiburrillo de indefinición le sumamos la cada vez más preocupante falta de entrega de señoritos que temen por sus contratos en los clubes, sale un segundo puesto en un grupo donde la mayor potencia enemiga era una parte de un país disgregado, una repesca frente a un equipo semidesconocido y miedo, mucho miedo, porque después de casi 30 años, nos podemos quedar en casita viendo el mundial por televisión.
Veremos a ver qué ocurre en noviembre, pero como perdamos, a más de uno habría que echarlo del mundo, parafraseando a Pedro Barthe en una retransmisión baloncestil con Yugoslavia de por medio.
Sin duda alguna, la situación resulta poco edificante, si miramos bien el potencial de las selecciones en liza en el grupo. Se han escrito miles de periódicos repartiendo a diestro y siniestro, clamando el cielo por la afrenta de quedar segundos en un grupo tan sencillo. Y no les falta razón, pero si sólo nos quedamos allí, cerrando los ojos a cosas que no queremos ver ni asumir, el destino de la roja va a ser cuando menos preocupante.
El principal problema de España es que hace años que no sabe a qué demonios juega. Nos creemos la Brasil europea, que podemos abrazarnos al talento de los jugadores para solventar los partidos, y esto NO ES ASÍ. España es una selección, duele decirlo, normalita tirando a buena, pero nada más. No existen cracks que desnivelen un partido por si solos, como puede ocurrir con Ronaldo, Ronaldinho, Zidane etc. Y a falta de cracks, es el equipo el que tiene que tomar protagonismo, teniendo claro qué tipo de esquema táctico se va a utilizar y aceptar lo que tenemos en el arsenal.
Muchos criticaron la selección de Clemente, (que a mi modo de ver inoportunamente saltó a la palestra con unas declaraciones en las que afirmaba la superioridad de sus muchachos frente a los actuales), pero con ella, teníamos claro qué es lo que éramos y hasta donde podíamos llegar: Un buen bloque, bien cubiertos atrás, mucha lucha y a cazar lo que se pudiera arriba.
Ahora creemos en los divos del balón cuando no tenemos suficiente calidad para ello. Si a todo este batiburrillo de indefinición le sumamos la cada vez más preocupante falta de entrega de señoritos que temen por sus contratos en los clubes, sale un segundo puesto en un grupo donde la mayor potencia enemiga era una parte de un país disgregado, una repesca frente a un equipo semidesconocido y miedo, mucho miedo, porque después de casi 30 años, nos podemos quedar en casita viendo el mundial por televisión.
Veremos a ver qué ocurre en noviembre, pero como perdamos, a más de uno habría que echarlo del mundo, parafraseando a Pedro Barthe en una retransmisión baloncestil con Yugoslavia de por medio.
2 Comments:
En mi opinión pienso que las cosas habrían sido muy distintas si hubieramos ganado a Corea en el 2002.
De clemente, no recuerdo mucho de él, salvo que había que suda sangre, sudor y lágrimas para meter un gol. La nariz sangrante de Luis Enrique lo recuerdo como uno de los momentos que más impotencia senti en mi infancia. Vi el partido con mi abuelo y la verdad, eramos un poema.
Por otra parte el futbol no me gusta en demasía, pero la seleccion y las finales de la copa de Europa del Madrid las recuerdo con mucho cariño.
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bbr, at 1:35 p. m.
Aclaro el último párrafo para aquellos que no vivieron el divertido momento.
En uno de los partidos de Yugoslavia contra España, creo recordar, en el último mundobasket, los balcánicos sacaron a relucir todas sus marrullerías y malos modos, lo que indignó al narrador de tve Pedro Barthe.
Preso de ira, exclamó: "¡esto es una vergüenza, lo de los yugoslavos es una vergüenza!. ¡¡¡tenían que echarlos del mundo!!!
Obviamente, lo que quería decir es que les echaran del MUNDIAL, pero con el sofoco debió equivocarse, dejando la mítica frase de "echarlos del mundo" para que un servidor pudiera utilizarla jocosamente en uno de sus posts.
:D:D:D:D:D:D:D:D:D
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Álvaro, at 3:36 p. m.
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