Traición
Como apunté en el post http://ellatigazo.blogspot.com/2005/09/miserables.html#comments, se consuma la alta traición a las víctimas del terrorismo. Punto por punto se van cumpliendo todos los hechos que enumeré, terminando con la excarcelación, en 2006 de jefes etarras. El tributo genuflexo a los asesinos está ya en marcha.
La maniobra es tan burda, tan descarada, que es imposible que la ciudadanía, que tantas veces ha cerrado irresponsablemente los ojos, no vea lo que está ocurriendo. Lo que comenzó con la renuncia-destitución del fiscal Eduardo Fungairiño, auténtico azote de ETA, continúa ahora con la estimación, por parte de la fiscalía, de la unión de condena para el sanguinario henry parot, lo que acarrea su excarcelación en 2009, y no en 2035 como se dictó en sentencia.
Este movimiento fiscal, arengado y auspiciado por Cándido Conde Pumpido, siguiendo órdenes del traidor ZP, no es más que la primera concesión del vendido gobierno a los etarras. Que nadie dude de que vendrán más, no en vano, se habla del mismo trato a "paquito" (si, hijo de puta, pongo en minúscula tu bastardo nombre).
En política, hay discrepancias normales, las que pueden llegar sobre todo de concepciones distintas de la economía, la realidad social etc. Es más, la alternancia en el poder es sana para la democracia y permite avanzar. Pero con esto se ha cruzado la linea, se está escupidendo en la cara de las víctimas del terrorismo. Y las víctimas son sagradas.
Mucho ojo a lo que pueda acontecer a partir de ahora. La ciudadanía renuncia a la violencia y deja en manos del estado su monopolio. Pero cuando la justicia, y más en este caso, se vilipendia, se arrastra por los suelos y se denigra, es posible que empiece a florecer un sentimiento de profunda injusticia y odio, que puede llegar a desembocar en acciones de "ojo por ojo y diente por diente".
Y no es esto lo que el pueblo necesita, necesita una justicia que sea, de verdad, JUSTA, que defienda los derechos de los desvalidos, de aquellos que han sufrido el golpe de los asesinos despreciables, que no esté nauseabundamente politizada.
Este gobierno se ha propuesto agarrarse al poder con las uñas, cueste lo que cueste, pasando incluso por encima de lo más sagrado que hay. Esto ya no es política, es traición.
En la antigüedad, al traidor se le ajusticiaba públicamente. Hoy, me conformo con que dentro de dos años, aquellos que votaron al artífice de la mayor traición que ha visto este país, vean para qué se utiliza su voto y se piensen dos veces volver a darselo.
Y para que nadie olvide, como ya hice antaño, estas imágenes son suficientemente esclarecedoras:
¿Vamos a abandonar a estas personas? ¿Les vamos a negar su derecho a justicia?
La maniobra es tan burda, tan descarada, que es imposible que la ciudadanía, que tantas veces ha cerrado irresponsablemente los ojos, no vea lo que está ocurriendo. Lo que comenzó con la renuncia-destitución del fiscal Eduardo Fungairiño, auténtico azote de ETA, continúa ahora con la estimación, por parte de la fiscalía, de la unión de condena para el sanguinario henry parot, lo que acarrea su excarcelación en 2009, y no en 2035 como se dictó en sentencia.
Este movimiento fiscal, arengado y auspiciado por Cándido Conde Pumpido, siguiendo órdenes del traidor ZP, no es más que la primera concesión del vendido gobierno a los etarras. Que nadie dude de que vendrán más, no en vano, se habla del mismo trato a "paquito" (si, hijo de puta, pongo en minúscula tu bastardo nombre).
En política, hay discrepancias normales, las que pueden llegar sobre todo de concepciones distintas de la economía, la realidad social etc. Es más, la alternancia en el poder es sana para la democracia y permite avanzar. Pero con esto se ha cruzado la linea, se está escupidendo en la cara de las víctimas del terrorismo. Y las víctimas son sagradas.
Mucho ojo a lo que pueda acontecer a partir de ahora. La ciudadanía renuncia a la violencia y deja en manos del estado su monopolio. Pero cuando la justicia, y más en este caso, se vilipendia, se arrastra por los suelos y se denigra, es posible que empiece a florecer un sentimiento de profunda injusticia y odio, que puede llegar a desembocar en acciones de "ojo por ojo y diente por diente".
Y no es esto lo que el pueblo necesita, necesita una justicia que sea, de verdad, JUSTA, que defienda los derechos de los desvalidos, de aquellos que han sufrido el golpe de los asesinos despreciables, que no esté nauseabundamente politizada.
Este gobierno se ha propuesto agarrarse al poder con las uñas, cueste lo que cueste, pasando incluso por encima de lo más sagrado que hay. Esto ya no es política, es traición.
En la antigüedad, al traidor se le ajusticiaba públicamente. Hoy, me conformo con que dentro de dos años, aquellos que votaron al artífice de la mayor traición que ha visto este país, vean para qué se utiliza su voto y se piensen dos veces volver a darselo.
Y para que nadie olvide, como ya hice antaño, estas imágenes son suficientemente esclarecedoras:
¿Vamos a abandonar a estas personas? ¿Les vamos a negar su derecho a justicia?
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